Gabriel García Márquez o el poder de la palabra.
Gabriel García Márquez o el poder de la palabra. Apenas tenía veinte años cuando mi profesor de Literatura Hispanoamericana, Alfonso García Morales, nos pidió una reflexión sobre la obra Cien años de Soledad. Hasta ese momento yo solo conocía algunos de los libros de García Márquez: Crónica de una muerte anunciada, Relatos de un náufrago, Doce cuentos peregrinos y El coronel no tiene quien le escriba. Pero me resultaba una auténtica aventura adentrarme en un universo tan plural como el que yo intuía que nos presentaría esta novela del Premio Nobel. Aunque no creía que estuviese preparada para abordar una obra de semejante magnitud, el reto me encantó y lo acepté. Dos semanas más tarde, el libro se encontraba en mi mesita de noche, junto a una extensa bibliografía recomendada, lleno de miles de anotaciones, cientos de palabras subrayadas y muchos enigmas por descifrar. Tras leerlo, me encontré con la reinvención de la Biblia narrada desde el Génesis hasta el Apocalipsis...